Maduro, el bastardo

 

“Toda mi vida he jugado un segundo papel para ese debilucho, ¿por qué? Porque su madre era una princesa y la mía no. Soy el hijo mayor, pero era él el príncipe de la corona, él vivía en el palacio real, él cenaba con los reyes. Esa tabla esta puesta para Rudolf, pero es Michael a quien celebran.”

 Black Michael, El prisionero de Zenda.

Esta es una cita que básicamente resume el sentir del arquetipo de villano bastardo. Hijo desposeído que se quema en resentimiento porque uno tuvo y él no.

Es una tropa bastante común en diversas historias y se encuentra fácilmente en relatos donde el rango y la riqueza son heredadas. En cualquier tipo de sociedad puede estar presente, ya sea que hablemos de relatos sobre la monarquía o realeza, o sobre las interacciones sociales de la cuadra en donde vivimos.

Antes de entrar en más profundidad sobre de que va el arquetipo de bastardo, me gustaría definir qué son los arquetipos. Para el psicólogo Carl Jung, la mente humana comparte una suerte de memoria universal, todo lo que vivimos responde a una conciencia colectiva que hace que repitamos situaciones, actitudes, decisiones.

En este sentido, un arquetipo es un conjunto de imágenes o ideas originales  sobre las que se basan otras ideas posteriores. Un arquetipo puede ser un personaje, una situación, una historia, o en este caso, un villano.

El arquetipo de villano bastardo entra en los personajes que, otorgándole un sentido literal a su significado, nacieron con la vergüenza de tener padres que no estaban unidos por el matrimonio. Nació en una sociedad que lo marginaliza, lo rechaza e incluso lo destierra. Pero a diferencia del bastardo héroe (Jon Snow de The Game Of Thrones tiene características de este arquetipo), el bastardo bastardo no espera cumplir las expectativas de la sociedad. Su resentimiento y modo en que creció lo lleva a buscar venganza y lo hace vulnerable a la manipulación de las fuerzas del mal.

Los bastardos bastardos son peligrosos porque los mueve la envidia visceral que les hace infligir daño grave a las personas que le hicieron la vida marginal.

Los arquetipos no son absolutos, pueden solaparse varios en una misma persona o situación, o bien pueden tener características de diferentes arquetipos.

Esta introducción tuvo como objetivo establecer de que va el arquetipo de villano bastardo en la literatura. Y como la literatura se asemeja a la realidad que vivimos, en nuestra vida podemos encontrarnos situaciones y personas que nos hacen recordar a algo que ya vimos en algún lado, o en otros casos, lo vivimos.

Ahora bien,  Venezuela es un país que está sumergido en una emergencia humanitaria compleja sin precedentes. Hay crisis económica, de salud, de alimentos, de servicios, con alrededor de cuatro millones de personas, que tuvieron que migrar para seguir viviendo.

¿Que pasaría si la historia de Venezuela fuese un relato donde existen personajes buenos y personajes malos?  ¿Un relato con héroes y villanos? ¿Qué papel jugaría el gobernante que niega la emergencia humanitaria que atraviesa el país?

Si el presidente de Venezuela fuera un personaje literario en esta caótica historia que vivimos,  sería definitivamente el rostro de la villanía y el arquetipo que Jung tendría para él, no sería otro que el villano bastardo. Ya veremos porqué.

Nicolás Maduro Moros

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Estamos ante un presidente que no habla nunca de sus padres y de sus orígenes, salvo para decir que era chofer de autobús y dirigente sindicalista. Esto no hace más sino reforzar su figura representativa como miembro del proletariado, que su vida siempre se centró en ser un luchador de la clase obrera.

La biografía oficial de Maduro es muy escueta, se resume a su fecha de nacimiento, información sobre su descendencia y nada de sus padres o abuelos, tampoco habla de sus hermanas. De sus estudios y preparación, no ofrece mucha información al respecto (tampoco es que tengamos mucho que decir).

Tanto es la oscurana sobre su origen, que la misma nacionalidad del mandatario está en entredicho. Muchos dicen que no es venezolano.

No hemos visto su partida de nacimiento jamás a pesar de que la Asamblea Nacional la solicitó y nunca fue entregada. De acuerdo a investigaciones de la prensa venezolana, se han señalado cinco lugares de nacimiento de Maduro en Caracas.

El Valle —según Elías Jaua—, Candelaria —de acuerdo a Tibisay Lucena—, Los Chaguaramos —dijo el propio gobernante—, Santa Rosalía —se lee en el acta de matrimonio de Maduro con su primera esposa: Adriana Guerra— y El Palotal, en Táchira —según José Gregorio Vielma Mora.

Ninguna de estas aseveraciones puede ser una certeza y quizás nunca lo sabremos.

Lo que sí se sabe, es que la mamá de Nicolás Maduro no era venezolana. Nació en Colombia, de acuerdo a las investigaciones del diputado de la oposición Walter Márquez.

“Mi mamá es familia de frontera. En todo caso a mí no me gusta estarme refiriendo a ella. A mi mamá la amo mucho, demasiado… Mi mamá es sagrada, y de ella solo hablo desde mi corazón hacia adentro”.

Nicolás Maduro, en un programa con Ernesto Villegas en 2016.

Teresa de Jesús Moros Acevedo nació un 1ero de junio de 1929 y fue presentada en la parroquia de San Antonio de Padua de Cúcuta. Se casó en Bogotá con Jesús Nicolás Maduro en 1956. No está establecido en dónde tuvieron a su hijo menor, pero en algún momento se mudaron a Venezuela y se establecieron en Caracas.

Cabe destacar que el presidente tiene tres hermanas mayores, cuyo origen también está en entredicho. De acuerdo a una publicación de RunRunes, María Teresa Maduro Moros nació en Cúcuta. Sus otros dos hermanas, no sabemos a ciencia cierta.

(Y atentos, que estamos hablando de la familia del Presidente de Venezuela, de la figura más representativa del país y del que tenemos más preguntas que certezas, ¿cómo es posible?)

Son un tema las hermanas de Maduro y su nacionalidad. La prensa venezolana, registró que la unidad móvil 52 en la ciudad de Caracas, dependencia de la oficina de Identificación y Extranjería de Venezuela, es la misma donde fueron expedidas en un mismo día las Cédulas de Identidad Venezolanas con el prefijo “V” a:

1) Josefina Maduro Moros, nacida el 30/01/1960, CIV N° 5.892.462;

2) María Adelaida Maduro Moros, nacida el 20/07/1961, CIV N° 5.892.463 y

3) Nicolás Maduro Moros, nacido el 23/11/1962, CIV N° 5.892464.

Según el blogger,  Rafael Rivero Muñoz, Maduro y sus hermanas ingresaron a Venezuela después de los 7 años, y este ciudadano se cuestiona porque le fueron expedidas cédulas de identidad venezolana con el prefijo v, sin que existiera una previa cédula con el prefijo E. (Puede que sea porque en la Constitución venezolana no se permite tener un presidente con doble nacionalidad lala~~)

De cualquier forma, no es el objeto de este meta hablar sobre la nacionalidad o no de Maduro, sin embargo es destacable porque los orígenes del presidente nos llevan al otro lado de la frontera venezolana, lejos de la tierra del turpial, el cuatro y las maracas.

Lo importante aquí, es que la bastardad de Maduro no se define porque no sea venezolano, sino por el deseo de obviar a sus parientes de sangre y porque no habla nunca de sus orígenes.

Porque no existe casi información disponible sobre sus ascendientes. Las hermanas del presidente no tienen ni siquiera una biografía en Wikipedia, no asisten a ningún acto público del gobierno. Las fotos que existen de ellas solo son accesibles si hay un rastreo profundo de sus figuras.

Otros de los pocos datos que se conoce de ellas es que María Teresa Maduro es médico; Josefina Maduro es odontóloga y María Adelaida Madura es administradora.

Pero el menor de la familia nunca obtuvo un título académico, salgo el bachillerato y a duras penas, porque fue expulsado por su mala conducta.

Maduro no solo no habla de su familia, tampoco siguió su ejemplo, ni sus deseos.

Su mamá quería que Maduro fuese Papa, pero no lo fue.

Sus hermanas tienen estudios superiores, pero él no.

Maduro no diversificó su mente con una educación universitaria, se educó en los sindicatos, en la gestión política. Se preparó para entretejerse, para establecer conexiones que le permitieran ascender.  Se hizo a sí mismo, sin tener que estudiar como sus hermanas, sin tener que cumplir las aspiraciones de su madre.

Su deseo de probarse sin esforzarse mucho, su deseo de acercarse lo más posible al poder, su convencimiento absoluto en la teoría comunista y a la idea de que la burguesía despoja la riqueza del pueblo y hay que desaparecerla para que no existan más diferencias materiales y todos seamos “iguales”, es el hervidero perfecto para el resentimiento (combustible de los villanos bastardos).

“En aquellos sin talento, la excelencia genera un sentido de maravilla y asombro. En aquellos que son un poco talentos, la genialidad crea odio incesante y celos”

Harlan Ellison, introducción de The Sandmand.

Este convencimiento tan materialista, este rasgo de su persona, es algo que no pudo pasar desapercibido por el que pudo ser el villano más nefasto de Venezuela pero no le dio tiempo de quitarse la careta. Hablo de Hugo Chávez.

Por lo general, en la literatura, los bastardos sienten la necesidad de probar, ya sea a ellos mismos, sus padres, o la sociedad, que las circunstancias de su nacimiento (cough cough Maduro puede que sea colombiano o se avergüenza de sus orígenes colombianos) no tienen efecto en su habilidad para ser miembros valiosos para la sociedad. Para superar el estigma de ser ilegítimos (más paralelos), ellos buscan ser reconocidos y lo hacen para alcanzar fama y gloria.

A nivel de tropas en la literatura, no todos los bastardos  terminan siendo villanos, esto lo determina si su ambición es malintencionada o no.

Chávez habrá sido testigo de primera mano de este ideal de hombre que no solo posee una ambición para probarse como alguien valioso y digno de poder, sino que también es un fiel creyente del socialismo.

“El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”.

Winston Churchill.

Maduro es la mezcolanza de muchas cosas amargas y oscuras que lo hicieron ser el presidente de Venezuela. Es el recipiente perfecto, cuyo contenido es resentimiento puro.

Una persona que justifica que la nación que gobierna viva en penurias solo porque ahora es él quien se fuma un tabaco de la más alta marca y su cena es carne de primera en un lujoso restaurante de medio oriente. Porque ahora el banquete es para él, y no para las personas que heredaron su riqueza o la trabajaron.

Es el hombre perfecto para ser la cabeza de un gobierno que no premia el mérito y el trabajo y cuya misión  es concentrar y concentrar más poder, más riqueza.

Porque ahora el título es suyo y nadie le hará sentir que es menos que nadie.

Sus padres no son sus padres, porque es hijo de Chávez, como se define a sí mismo.

Chávez, quién le dio la riqueza, la fama y el reconocimiento que él quería desde un principio. Chávez quien confió en él a pesar de sus orígenes inciertos. Chávez, su ideología y su fé, la figura que le permite seguir aplastando a la burguesía y seguirse manteniendo en el poder.

Aquí es donde el villano bastardo es superpuesto por otro arquetipo de villano que también está presente en el gobernante.

El Fanático: Extremista comprometido, que hace  mal en el nombre de lo que él cree esta bien. Justifica todas sus acciones, y solo se encoge de hombros ante el daño, nunca va a ceder en sus convicciones. Para el, todo los que lo contraríen están mal.

De todas maneras, la marca de villanía de Maduro sin duda es el arquetipo de bastardo, tomando algunas variantes de esta tropa  de una forma no literal. En las ficciones, se presenta como el hijo ilegítimo de un matrimonio, pero en la vida real, siguiendo el psicoanálisis, esta causal puede ser una situación de conflicto con padres, o de negación al lugar donde vives o el trato que tuviste de pequeño.

Uno de los aspectos de esta tropa es que muchas de sus acciones en sembrar la semilla del mal en otros, busca provocar acciones, echarle más leña al juego.

Este arquetipo, de acuerdo a la psicología, presenta un comportamiento infantil, inocente, juvenil, pero no hay que dejarse engañar. Dentro de ellos, solo tienen odio.

 

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Publicado por

Naberrie93

Vivo en Venezuela y me gusta escribir.

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